El fin de la serpiente y el inicio del galopar del caballo

La serpiente tenía el poder de volar al principio, pero luego fue condenada a arrastrarse por el suelo para limitar su poder. Aun así, llegó sexta al llamado de Buda. Gracias, Serpiente de Madera, por la intensidad y por esa muda de piel que nos obligaste a ejecutar. Nos remeciste y nos hiciste sentir una fuerza abrumadora. El 2025 ya se fue, pero pasaste de largo enero y mediados de febrero para mostrarnos tu última cuota de poder: tu cola destructora.

Ya no somos los mismos; nada es igual. Ahora somos otras frecuencias: más maduros, más concretos, más pulidos. Gracias por la lección, porque no se puede disfrutar del éxito sin antes mutar nuestra antigua piel. Trajiste dolor, separaciones y congelamientos, pero nos diste verdad. Nos permitiste ser tal cual somos, sin caretas. Te vas arrastrando lento hacia la excelencia, dando paso a la libertad del Caballo de Fuego.

Este 17 de febrero la tierra temblará. El caballo quemará con su fuego todo lo añejo y el peso muerto. Nos dará vida, pasión y movimiento en este Año 1, reiniciando un ciclo de 9 años. Pero no se detiene acá: Saturno, el dios del karma, inicia un ciclo de 29,5 años. Nada será igual porque somos una nueva humanidad.

Saturno en Aries nos lleva al campo de los hechos: las cosas se hacen o se hacen. No hay espacio para dudas, caminos cortos, atajos ni hechizos vanos. El camino está dibujado en las estrellas; no pide creer, pide accionar. Nos lleva como una manzana que cae robusta hacia la raíz del árbol.

Este nuevo orden exige la gestación de alianzas inéditas. Las estructuras que por décadas estuvieron ornamentadas de una falsa estabilidad hoy se transforman o transmutan, adaptándose para hacer posible la producción de un mundo liderado por la fuerza de los millennials, los zetas y los alfa. Pese al caos evidente y a ese nihilismo rimbombante y redundante que parece inundarlo todo, siempre prevalece un orden natural que el cosmos mantiene como seguro. Por ende, bajo cualquier circunstancia, siempre estamos protegidos por la divinidad.

La invitación final es a deponer el ego de la individualidad extrema para conectarnos con un todo sagrado que permita el nacimiento de un mundo nuevo. Un mundo donde podamos estar integrados como una gran familia, como un gran organismo vivo en el que la conciencia, la paz y la abundancia sean los nuevos estándares de nuestra sociedad.

Les deseo un viaje de acción y dinamismo hacia la libertad de los sueños. Que el Violetismo llene todo de paz, amor infinito y conexión con la divinidad.

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